Month: May 2015

EL PERIODISMO DE AMELIA CASTILLA

CASTILLA ALCOLADO, AMELIA JULIA

Eran las 10:30 de la mañana, tras pasar el control de seguridad entré en el vestíbulo del diario El País. En la recepción avisaron a Amelia, bajaría en un par de minutos. Me acerqué a la escultura de Chillida. El mármol del suelo hace de este sitio casi un santuario. Se respira periodismo aquí dentro…

  • Hola, ¿eres Nicolás verdad?

Amelia Castilla es la directora de El País semanal, antes directora del semanario  Babelia. También es redactora de cultura y sociedad del mismo diario. Fue Jurado del premio príncipe de Asturias donde presentó a Leonard Cohen como candidato.

Tras pasar los rodillos entramos en el ascensor y subimos a la primera planta, allí se encuentran las redacciones de El Semanal, Babelia y el Viajero. Su despacho, justo en la entrada.

Quería empezar hablando de Paco de Lucia, a raíz de tus últimos artículos. ¿Conociste a Paco?

¡Si¡, Le entrevisté en dos ocasiones, y le he visto actuar bastantes veces. Le he visto incluso en la época con John Mclaughlin, cuando se saltó a la torera el flamenco y lo transformó en jazz. Él tuvo muchos problemas con los puristas del flamenco porque consideraban su música un auténtico atentado para un flamenco que se había movido muy poco a lo largo del tiempo.

Él consiguió sacar el flamenco de los tablaos y de las tabernas y llevarla a todo el mundo, es una gran tarea…

¿Es cierto que existía un conflicto entre el flamenco “blanco” y el flamenco gitano que se vio agravado por la entrada de Paco en el jazz?

En cualquier circunstancia, ya sea en el flamenco o en la vida debemos huir de la gente que pretende ser tan purista y tan conservadora. A veces las cosas se te quedan pequeñas, necesitas crecer, necesitas buscar nuevos horizontes; y él para eso fue un modelo. A parte de ser el músico más internacional que hemos tenido. No hay más que ver el eco que tuvo su muerte. Todos los artistas del mundo, no hay un guitarrista en el mundo que no haya tenido una palabra amable para él.

 

 

Habéis sacado el recopilatorio “Entre 20 aguas”…

Si, hemos sacado “Entre 20 aguas”, que en realidad son 16 temas basados en una rumba en concreto que Paco compuso llamada “Vámonos”. Fue la evolución de su famoso “entre dos aguas”, que fue cambiándolo a medida que pasaba el tiempo, añadiéndole más música, más palmas, más baile; hasta transformarlo en otra cosa.

Y más artistas, porque hay un montón… Colaboran Raimundo Amador y Chucho Valdés entre otros…

Raimundo, Chucho, Michael Camilo, Chick Corea, Jerry González…

Me gusta mucho la interpretación de Chucho… Es curioso porque a veces dices, son casi la misma canción todo el tiempo, pero cuando la escuchas sigue sonando diferente porque ellos consiguen hacerla suya. El País va a publicar también toda la discografía de Paco a partir del próximo domingo, que también está bien para la gente que tenga curiosidad por ver todo lo que él hizo. Hay discos que Paco renegó en su momento porque eran demasiado de primera época, él era muy joven…

Por no decir que renegó de casi todos… Tengo entendido que no le gustaba reescuchar sus discos.

No le gustaba nada, él era un perfeccionista enfermo, pero fíjate en las cosas tan buenas que nos ha dejado. Hay discos que entiendes su rechazo, porque quizás no eran tan buenos, pero sin embargo cuando los escuchas con el paso del tiempo te hacen gracia, porque igual tenía 16 0 18 años cuando los hizo.

¿Cómo es su familia?

He conocido a la viuda, a su segunda mujer. Hace poco la entrevisté para el Semanal. Esta chica mejicana vivía exclusivamente para el cuidado de Paco. Era su amante, su secretaria, su manager… La persona que le atendía en todos los aspectos de su vida, y la que entendía que él no era un hombre normal, no era un marido que sacara la basura ni fuera a por los niños al colegio. Él era una persona que estaba hecha para crear, y para hacer su música, que no es poco. Ella procuraba cuidarle y respetar todos esos momentos de intimidad que un genio necesita.

También conocí al hijo de su primer matrimonio, Curro Sánchez. Este chico es el que hizo el documental “La Búsqueda”, que enseña el interior del artista, cómo trabajaba, y cómo entendía su trabajo.

¿Te consideras flamencóloga?

No soy una persona que entienda mucho de flamenco, me cuesta distinguir los palos… Me empecé a adentrar en el flamenco con grupos como “pata negra”, “Kiko veneno”, en definitiva con las cosas que se acercaban más al rock que al flamenco puro y duro. Pero después vas teniendo agenda, vas haciendo cosas, tienes tus fuentes y… bueno, te quedas ahí como si fueras un experto en flamenco, que no lo soy. A mí me gusta más el rock y el jazz. Pero el flamenco es una forma de vida, no solamente una música, entonces, detrás de ese género hay un montón de historias que los periodistas agradecemos mucho, y que luego puedes contar. ¿Dónde vivía Pata Negra? Pues en el barrio de “las tres mil viviendas” que era absolutamente conflictivo donde había noticias constantemente, pero ellos terminan saliendo de allí. También Camarón, su vida es digna de un libro…

El flamenco tiene también esa faceta que me gusta, cosas que aún se mantienen con muchos ritos, que a veces también es de agradecer que permanezcan en el tiempo. Al fin y al cabo deberíamos estar más cerca del flamenco que del rock.

¿En qué ha cambiado el periodismo? ¿Y los periodistas?

Primero hay que dejar clara una cosa: esta es una profesión que si te gusta la vas a disfrutar, no te vas a hacer rico con ella, pero lo pasarás bien.

El gran cambio en la profesión vino con internet. Nos ha obligado a trabajar mucho más deprisa, y a chequear a veces un poco menos las cosas. Ahora trabajamos para el papel y para la web, y estamos mucho más ocupados, y tenemos menos tiempo para pensar y para dedicárselo a los temas importantes. Pero teóricamente, el periodismo sigue siendo igual. El periodismo es contrastar las cosas que tienes, buscar tus fuentes y contarle al público una historia.

“El gran cambio en la

 profesión vino con internet.”

 

¿Estás de acuerdo con el periodismo 2.0 o las nuevas formas de la profesión?

No soy nada nostálgica, no creo que cualquier tiempo pasado fue mejor, yo no creo que el buen periodismo se haya acabado, ni que esté muerto. Los periodistas seguimos en la redacción, trabajando todo el día y tratando de  hacer las cosas lo mejor posible.

Es verdad que el periodista ahora vale lo que vale su último reportaje, porque todo va tan deprisa que lo que has hecho se convierte en pasado inmediatamente, pero creo que el periodismo sigue siendo fruto de los periodistas. Trabajamos con la misma ilusión y de la misma manera. El buen periodismo se sigue haciendo en las redacciones de esta casa, en las de la competencia, y en internet.

Tampoco creo en el periodismo dictado de una fuente, sin contrastar las cosas. Es algo que aprendí cuando llegué a El País y que creo que recoge a la perfección nuestro manual de Estilo.

“Es verdad que el periodista

ahora vale lo que vale su último

reportaje.”

¿Cuál es tu referente en el periodismo?

Kapuscinski, al que pude entrevistar aquí en Madrid, antes de que publicaran esa biografía donde cuestionaba algunas cosas que él había publicado en sus libros, porque parecía que a veces había cruzado esa línea roja que separa la realidad de la ficción. El periodismo son “hechos, hechos y hechos” nunca puedes cambiarlo.

 

 

¿Cuál es tu mejor artículo?

Es complicado… He hecho cosas en el periodismo de las que me siento orgullosa. Trabajé mucho tiempo como periodista de sucesos y la verdad es que fue donde más he aprendido. Aprendí a salir mucho a la calle, a llenarme los pies de barro, ir a los sitios más degradados de las ciudades persiguiendo historias imposibles. Pero descubres que mucha de esa gente que conoces, te enseña su alma.

En una ocasión, habíamos cubierto una noticia sobre una chica a la que habían violado y le habían propinado una paliza terrible. Después la habían tirado en la carretera. El testimonio revelaba que la chica había sido atada y transportada en el maletero de un coche.

Por aquel entonces había mucha colaboración de los lectores. Llamó uno diciendo que había visto un coche sospechoso del que parecía brotar unos golpes. Nos recorrimos las carreteras de la zona hasta encontrar la gasolinera donde habían parado. El que repostó el coche nos facilitó el combustible del coche (diésel), el color del vehículo y dos letras de la matrícula; lo que fue suficiente para que la policía encontrara a los responsables. Como es evidente, nos dieron la exclusiva.

O el artículo donde cuento la historia del último gran amor de García Lorca, ese chico de 19 años que acompañó al artista durante su último año de vida. Son relatos de los que estoy profundamente orgullosa porque te das cuenta de que el tiempo no lo descubre todo, y te emocionas cuando cosas así salen a la luz después de tantos años.